Texto de presentación del colectivo de solidaridad Kalimero y de la caja de resistencia de la región de París

¡LA VIDA ES DEMASIADO INJUSTA¡

Los tiempos son duros

En un contexto de ofensiva del Estado y del Capital para intensificar el control social y la explotación, la revuelta social no puede más que extenderse y amplificarse tanto en los movimientos masivos como en la vida cotidiana. Mientras aquella se expresaba una vez más (después del movimiento de los estudiantes de instituto, en noviembre de 2005, la lucha llamada anti-CPE) durante el periodo electoral, nos hemos encontrado con bastantes individuos con voluntad de actuar en solidaridad con los numerosos compañeros y amigos (incluso aunque no les conociéramos) inculpados por acciones individuales o colectivas.

El boqueras te vigila

En cada movimiento social, en el momento en que el Estado decide ponerse a repartir meses de prisión se suele oír: “es increíble, nunca se había visto semejante nivel de represión”. Además, demasiado a menudo, los colegas de un acusado, cuando se organizan, subrayan la particularidad de su caso, de su personalidad, de su estatus social, del contexto, etc. Casi sistemáticamente, transmiten la idea de que la represión que les ha tocado tiene un carácter “anormal” como si fuera producido por un mal funcionamiento de la democracia…

Para terminar con esta hipocresía, nosotros decidimos formar un colectivo de solidaridad con los inculpados de la guerra social actual. Lo que nosotros queremos subrayar es la siguiente evidencia: la suerte miserable que se nos quiere hacer sufrir reproduce la normalidad de este mundo, es el destino común de todos los rebeldes.

Porque sabemos que la Policía y la Justicia no son más que máquinas de guerra destinadas a aplastar toda veleidad de rebelión, no lloriquearemos invocando una posición de víctimas. La tarea que nos proponemos es aportar ayuda concreta y material a los presos, aportando ayuda técnica para la defensa y participando en la creación de una relación de fuerza tanto dentro como fuera del tribunal.

Porque sabemos que la represión no se limita al momento en el que la porra cae sobre el cráneo de los recalcitrantes, sino que es constitutiva de cada momento de la vida cotidiana bajo la dominación del capital, que esta constituida por miliares de dispositivos psicológicos y materiales omnipresentes y destinados a obligar a la masa de los proletarios a aceptar una vida de mierda bajo la coacción …

Por esto, hemos creado una caja de solidaridad para la región parisiense, no para reaccionar únicamente contra una represión del llamado “movimiento social”, sino para inscribirnos en la continuidad de revueltas que pueden ser individuales o colectivas y tomar diversas formas.

En diferentes ciudades se están creando cajas de apoyo. Aunque no deseamos organizarnos a nivel nacional por la pesadez burocrática que esto implicaría, tenemos claro que queremos funcionar con ellas siguiendo los principios de apoyo mutuo y de reciprocidad.

También estamos haciendo una lista de abogados dispuestos a cobrar poco, ya que como técnicos del derecho, conocedores de los engranajes del código penal muchas veces resulta útil recurrir a ellos. Sin embargo, tiene que quedar claro que son los acusados mismos quienes tienen que decidir sobre su línea de defensa. Tienen que disponer de los elementos necesarios (acceso a su sumario, por ejemplo) para definir la manera en que deseen llevarla… desde luego sin hundir a los demás. Las nociones de culpabilidad o inocencia no forman parte de nuestro vocabulario.

Habríamos podido llamarnos Colectivo de solidaridad con los Inculpados de la Guerra Social en Curso, de donde habría resultado CSIGSC , lo cual no solamente es feo sino además impronunciable. Así que hemos preferido apelar a un famoso bandido con una cáscara de huevo por casco, todo vestido de negro cuyo nombre nos representará, Kalimero.

E-mail : kalimeroparis@gmail.com

[Publicado en "Cette Semaine" n°93, verano de 2007, pagina 6]